Los conceptos que necesitas saber sobre los aceites lubricantes



Dar a la maquinaria de trabajo el mantenimiento y lubricación adecuados, es una de las mejores y más importantes cosas que todo operador puede hacer para garantizar la continuidad y eficiencia de la producción. 

Aunque suena como si se tratara de acciones separadas, una parte fundamental del mantenimiento es precisamente la lubricación de la maquinaria, ya que el lubricante, según sea elegido, suministrado y reemplazado, impactará de manera positiva o negativa en el desempeño de la maquinaria.

La lubricación adecuada sirve para mucho más que reducir la fricción entre piezas; también reduce el desgaste, disminuye la temperatura durante la operación, minimiza la corrosión en las superficies metálicas y ayuda a mantener los contaminantes alejados del sistema.

Además, los lubricantes tienen muchas propiedades que se pueden mezclar y combinar para satisfacer diversas necesidades operativas. Por ejemplo, hay diferentes productos químicos que se pueden agregar para permitir que una máquina funcione de manera eficiente a temperaturas extremas. También podemos hacer que un lubricante sea más efectivo para proteger las superficies de la máquina bajo presiones extremas.

Es monitoreando las exigencias de la máquina como se identifica adecuadamente el tipo de lubricante que ésta requiere para su correcto funcionamiento. Pero, ¿Qué es la lubricación? Para comprender este concepto, se debe entender primero a la fricción. Se trata de la fuerza que resiste el movimiento relativo entre dos cuerpos en contacto. 

La fricción genera calor en la maquinaria. Cuando ésta no se prepara con el lubricante adecuado, teniendo en cuenta sus temperaturas de funcionamiento estándar, su carga, su velocidad, entre otros factores, esto puede derivar en una falla catastrófica. Por el contrario, cuando lubricamos nuestra maquinaria para minimizar la resistencia al movimiento, también se minimiza la cantidad de calor producido. Eso sucede porque el calor que produce el equipo se transfiere al aceite, para que pueda ser eliminado por un refrigerante de aceite lubricante. 

Todos los lubricantes surgen a partir de un aceite base. Hay tres tipos: minerales, sintéticos y vegetales. En aplicaciones industriales se emplean principalmente los minerales, que provienen del petróleo crudo, y los sintéticos. 

El aceite mineral se compone principalmente de cuatro tipos diferentes de moléculas: parafina, parafina ramificada, nafteno y aromático. Los aceites parafínicos tienen una estructura larga y de cadena recta, mientras que los aceites parafínicos ramificados son los mismos, con una rama lateral.

Estos se utilizan principalmente en aceites de motor, lubricantes industriales y aceites de procesamiento. Los aceites nafténicos tienen una estructura de anillo saturada y son más comunes en aplicaciones de temperatura moderada. 

Los aceites sintéticos son fluidos artificiales que tienen estructuras idénticas de cadena recta, muy parecidas a los aceites parafínicos ramificados. Uno de sus beneficios es que su tamaño molecular y su peso son constantes, frente a los aceites minerales, que varían mucho, por lo tanto, sus propiedades son muy predecibles.

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