Lubricantes minerales y sintéticos, ¿Sabes cuál es la diferencia?


En el mercado están disponibles una gran variedad de aceites para motor. Sus principales diferencias radican en los grados, aditivos y viscosidades de cada uno de ellos, pero, a la hora de optar por alguno, lo que marca la decisión es el tipo de motor y las exigencias de la maquinaria que éste hace funcionar. 

Aunque sus variaciones son muchas, los lubricantes se clasifican en dos grandes categorías: Minerales y sintéticos. A grandes rasgos, éstos se diferencian por su capacidad de protección y lubricación adicional que uno puede ofrecer sobre el otro. 

¿Sabes cómo distinguirlos? A continuación, te presentamos las características que los hacen diferentes, y te decimos cómo identificar cuál es el que necesitan los motores de tu maquinaria.

Sintéticos: Estos lubricantes se refinan, destilan y descomponen en sus moléculas básicas, durante un proceso de purificación que elimina todo tipo de impurezas y hace que el aceite se adapte con facilidad a los motores más nuevos. Generalmente, los aceites sintéticos son más estables y reducen de manera notable la fricción; esto permite que duren y rindan mucho más tiempo del que lo hace un aceite no sintético. Pueden emplearse para aumentar tanto la vida útil como el rendimiento de los motores de automóviles con alto kilometraje. Algunos lubricantes sintéticos también contribuyen a mejorar la eficiencia del combustible que hace funcionar al vehículo. 
Los lubricantes sintéticos previenen el desgaste de tu motor, de varias maneras, pues tienen la capacidad de adherirse a sus piezas de forma efectiva, protegiéndolas de la oxidación y de los llamados arranques en seco, que ocurren cuando el vehículo se pone a andar luego de mucho tiempo de inactividad.
Además, estos aceites tardan mucho tiempo en descomponerse, por lo cual no es necesario cambiarlos con frecuencia, a diferencia de los aceites de origen mineral. 

Mineral: Los lubricantes minerales se obtienen a partir de la destilación del petróleo, y justo este origen orgánico es su cualidad más popular. Se trata de aceites de costo accesible y de bondadosas propiedades: Son resistentes a las altas temperaturas, y son capaces de brindar estabilidad durante prolongados períodos de tiempo. Su viscosidad es alta y tienen una gran capacidad de retener la humedad. Siguen teniendo una gran demanda, ya que los motores de automóviles fabricados antes de 1990 no están diseñados para funcionar con aceites sintéticos; únicamente con lubricantes de origen mineral. 

Como vemos, las propiedades que diferencian a los aceites sintéticos de los minerales o convencionales son exactamente las mismas diferencias que existen entre las necesidades o demandas que representa cada distinto tipo de motor. Aunque las características de los lubricantes sintéticos parecen ser superiores, los minerales son excelentes para proteger el motor de los vehículos, siempre y cuando lleven el tipo de motor para el que fueron diseñados. En pocas palabras, para lograr que el automóvil en cuestión funcione sin inconvenientes, lo mejor es informarse acerca de sus características y seguir las indicaciones del fabricante, así como cubrir en tiempo y forma tanto los cambios de lubricante como el resto del mantenimiento preventivo indicado para el. 

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