Cómo el utilizar lubricantes sintéticos puede hacer que tu equipo industrial se mantenga en estado óptimo.


Aunque los aceites fabricados a base de petróleo, también conocidos como lubricantes minerales, funcionan muy bien en la mayoría de sus aplicaciones, además de tener costos accesibles, quienes los emplean suelen enfrentarse a diversas dificultades, por ejemplo: 

La presencia de ceras, que pueden deteriorar las propiedades de flujo del lubricante cuando está expuesto a bajas temperaturas 
Acumulación de lodo y ácidos o mala estabilidad cuando el lubricante se expone a temperaturas muy altas de manera frecuente 
Cambio de viscosidad durante la transición de una temperatura a otra, tendiendo al adelgazamiento del aceite. 
Rango operativo bajo, de 40 a 65 grados centígrados. Si se supera, el aceite mineral tiende a oxidarse rápidamente. 

Por otra parte, aunque los aceites sintéticos tienen un costo más alto derivado del procesamiento que es necesario para crearlos, sus propiedades y los beneficios de su uso retribuyen peso a peso esta inversión. 

En términos sencillos, las dos ventajas principales de los aceites sintéticos son:

Su capacidad para superar a los aceites minerales a altas temperaturas de funcionamiento (Superiores a 85 Grados Centígrados) 
Su excelente rendimiento cuando se haya expuesto a bajas temperaturas de funcionamiento (incluso en -17 Grados Centígrados) 

Dependiendo del tipo de lubricante sintético, su uso puede ofrecer otras ventajas que tienen que ver con aspectos distintos a la temperatura, por ejemplo: 

Contribuyen al uso eficiente de la energía 
Su película es más resistente, por lo que no se degrada tan fácilmente 
Reduce las emisiones de hidrocarburos del motor
Menos emisiones de hidrocarburos del motor
Los lubricantes que se fabrican a partir de ésteres sintéticos son biodegradables, es decir, su uso reduce el impacto ambiental del proceso.
Presentan un mayor índice de viscosidad.
Los ésteres de fosfato son lubricantes sintéticos, que se distinguen por su alta resistencia al fuego. 

Tomando en cuenta todas las características anteriores, utilizar lubricantes de base sintética en compresores y sistemas de refrigeración, así como en engranajes, bombas de vacío, transformadores, y todas las piezas de tu maquinaria compatibles, es una inversión que verás retribuida en la extensión de la vida útil de dichas piezas, así como en un mejor funcionamiento del equipo industrial en general, pues debido a la pureza obtenida durante las diferentes fases de su fabricación, los aceites sintéticos maximizan la potencia y capacidad de trabajo de tu motor, al mismo tiempo que lo protegen contra fallas y daños.

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